MEDIOS DE COMUNICACION MISIONEROS


Aguiluchos
Pais: Peru
Aguiluchos - Revista de la Infancia Misionera
Pais: Mexico
Antena Misionera (IM de la Consolata)
Pais: Espana
Brujulita - Revista de la IM de Venezuela
Pais: Venezuela
Chile Misionero
Pais: Chile
Enfermos Misioneros - Revista de las OMP de Espana
Pais: Espana
Esquila Misional
Pais: Mexico
Evangelizacion Activa
Pais: Mexico
Gesto - Revista para Ninos de las OMP de Espana
Pais: Espana
Iglesia Misionera Hoy
Pais: Argentina
Illuminare - Revista de las OMP de España
Pais: Espana
La Obra Máxima - Revista Misional Carmelitana
Pais: Espana
Mision Jesuita Multimedia
Pais: Argentina
Misioneros del Tercer Milenio - Revista de las OMP de España
Pais: Espana
Misiones Consolata - Argentina
Pais: Argentina
Missao Jovem
Pais: Brasil
Mundo e Missao
Pais: Brasil
Mundo Negro - Revista de los Misioneros Combonianos
Pais: Espana
Revista Missoes
Pais: Brasil
Super Gesto - Revista para Jovenes de las OMP de España
Pais: Espana
Yarumal - Revista de los Misioneros Javerianos de Yarumal
Pais: Colombia

Medios de Comunicación Social al Servicio de la Misión


En nuestro siglo influenciado por los medios de comunicación social, el primer anuncio, la catequesis o el ulterior ahondamiento de la fe, no pueden prescindir de esos medios, como hemos dicho antes.

Puestos al servicio del Evangelio, ellos ofrecen la posibilidad de extender casi sin límites el campo de audición de la Palabra de Dios, haciendo llegar la Buena Nueva a millones de personas. La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez más. Con ellos la Iglesia «pregona sobre los terrados» (72) el mensaje del que es depositaria. En ellos encuentra una versión moderna y eficaz del «púlpito». Gracias a ellos puede hablar a las masas.

Sin embargo, el empleo de los medios de comunicación social en la evangelización supone casi un desafío: el mensaje evangélico deberá, sí, llegar, a través de ellos, a las muchedumbres, pero con capacidad para penetrar en las conciencias, para posarse en el corazón de cada hombre en particular, con todo lo que éste tiene de singular y personal, y con capacidad para suscitar en favor suyo una adhesión y un compromiso verdaderamente personal.