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UNA METODOLOGÍA PARA LOS ENCUENTROS FORMATIVOS DE LOS GRUPOS MISIONEROS:

El Método Catequístico

 

Introducción

Refiriéndose a la predicación, el papa Francisco afirma en su exhortación Evangelii Gaudium: “Algunos creen que pueden ser buenos predicadores por saber lo que tienen que decir, pero descuidan el cómo, la forma concreta de desarrollar una predicación. Se quejan cuando los demás no los escuchan o no los valoran, pero quizás no se han empeñado en buscar la forma adecuada de presentar el mensaje. Recordemos que la evidente importancia del contenido no debe hacer olvidar la importancia de los métodos y medios de la evangelización. La preocupación por la forma de predicar también es una actitud profundamente espiritual. Es responder al amor de Dios, entregándonos con todas nuestras capacidades y nuestra creatividad a la misión que Él nos confía; pero también es un ejercicio exquisito de amor al prójimo, porque no queremos ofrecer a los demás algo de escasa calidad”. (EG 156)

 

Estas apreciaciones, si bien en la exhortación están referidas concretamente a la predicación de los sacerdotes en la homilía, pueden ser también aplicadas al proceso de formación de los Grupos Misioneros llevado a cabo en sus encuentros formativos.

 

En este sentido, comprendemos que, tanto o más importante que los contenidos que se comparten en los encuentros de los Grupos Misioneros, es la forma en que éstos se comunican. Más aún, teniendo en cuenta que la mayoría de los integrantes de nuestros GM son jóvenes, que demandan una manera creativa y dinámica de llevar adelante sus encuentros.

 

En definitiva, En la misma Exhortación, se afirma respecto de la comunicación del Evangelio que “Jesucristo también puede romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina. Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual. En realidad, toda auténtica acción evangelizadora es siempre «nueva». (EG 11)

 

LA PEDAGOGÍA DE JESÚS EN EL CAMINO DE EMAÚS

En el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35), tenemos una clara muestra de la pedagogía de Dios, para comunicarse con nosotros. El objetivo de Jesús es mostrarles que ha resucitado, pero a lo largo del relato, podemos advertir cómo Jesús los va introduciendo poco a poco en la Verdad que les quiere comunicar.

 

Primero que nada, el relato nos presenta la situación que están viviendo los discípulos. Ellos vuelven de Jerusalén a Emaús, confundidos y alborotados por lo que ha sucedido. (13)

 

Luego vemos a Jesús, que se acerca a los discípulo y ese pone a caminar junto a ellos en silencio. (14-16)

 

Luego de un momento, les lanza la pregunta “¿De qué están hablando por el camino?”. Esta pregunta es como un disparador, para que ellos comiencen a contarle cómo se sienten, qué están viviendo, qué piensan. Jesús simplemente escucha. (17-24)

 

Cuando los discípulos han terminado de hablar, Jesús toma la palabra, les reclama su dureza de corazón y les hace ver cómo lo que están viviendo, es el cumplimiento de todo lo que había sido anunciado en la Ley y los Profetas. (25-27)

 

Al llegar a Emaús, los discípulos lo invitan a quedarse con ellos. Jesús se queda, ora con ellos y parte el pan (28-31).

 

Luego de estos, los discípulos se dan cuenta que es Jesús quien había estado con ellos, y corren a compartir con los discípulos de Jerusalén esta alegría de haber comprobado la resurrección de Jesús (31-35)

 

La pedagogía que Jesús utiliza para darse a conocer como el Resucitado a los discípulos de Emaús, da origen al método catequístico, que se presenta a continuación.

 

METODOLOGÍA PARA LA PREPARACIÓN DE ENCUENTROS

A continuación se presentan alguna ideas acerca del método catequístico, que puede aplicarse al proceso formativo misionero, para la preparación de los encuentros.

 

a) Planificación del Encuentro

Antes de preparar el Encuentro, es preciso realizar una serie de definiciones respecto del mismo:

 

1.- Determinación del(los) objetivo(s):

Lo primero que debe hacerse cuando se va a preparar un encuentro es determinar los objetivos. Los objetivos son aquellas metas que se desean lograr con el encuentro, que podrán ser:

* Transmitir algún contenido: definir claramente cuáles.

* Desarrollar o fortalecer determinadas actitudes o valores en los participantes: definir claramente cuáles

* Compartir experiencias, vivencias

* Preparar o evaluar una actividad.

* Otros...

 

2.- Determinación del tipo de encuentro a realizar

Dependiendo de los objetivos, se podrá determinar el tipo de encuentro a realizar, que podrá ser

* Formativo

* Espiritualidad

* Comunión

* Servicio

* Evaluativo

* Organización

* Recreativo

* Otro

 

Dependiendo del tipo del encuentro, se elegirá la dinámica que se utilizará para llevarlo adelante.

 

3.- Elección de la cita bíblica que iluminará el Encuentro

Es muy importante que todo encuentro formativo esté centrado en la Palabra de Dios, por lo tanto, será necesario elegir la cita bíblica que iluminará el encuentro.

 

Para elegir la Palabra debemos preguntarnos:

  1. ¿Qué objetivo queremos lograr?

  2. ¿Qué tema se quiere presentar?

  3. ¿En qué tiempo litúrgico nos encontramos?

  4. ¿Qué nivel de comprensión tienen los destinatarios del encuentro acorde a su edad, situación social, cultural, etc.?

  5. ¿Qué conocimientos previos tienen?

 

Una vez teniendo en claro estos tres elementos, puede pasarse a preparar el encuentro.

 

b) Preparación del Encuentro

Una vez definidos los objetivos, debe prepararse el Encuentro. El método catequístico propone realizar cada encuentro en 4 momentos:

 

0.- Ambientación - “Caminaban de Jerusalén a Emaús”

Es conveniente que se prepare el lugar donde se va a desarrollar el encuentro, ambientándolo con elementos y/o signos que ayuden al clima que se desea desarrollar. Por ejemplo, puede armarse un pequeño altar misionero, o ambientar con láminas, dibujos, frases que tengan que ver con los contenidos del encuentro. Todo esto favorece a una mejor vivencia del encuentro por parte de los participantes.

 

1.- Oración de Inicio – “Jesús se les acercó y empezó a caminar con ellos”

Todo encuentro es, precisamente un “encuentro” con Dios. Por ello, es importante comenzarlo poniéndonos en su presencia, dialogando con El y pidiendo al Espíritu Santo que ilumine las mentes y los corazones de quienes participarán del mismo.

 

Es conveniente que la oración de inicio tenga relación con el tema y los objetivos del encuentro. Si se entonará algún canto, se leerá alguna oración o un pasaje bíblico, o se realizará algún gesto, es importante procurar estos elementos vayan introduciendo a los participantes en el tema.

 

2.- Motivación - Experiencia de vida – “¿De qué iban hablando por el camino?”

Es el punto de partida del encuentro. Los objetivos principales de este momento son:

* Despertar el interés de los participantes en el tema que se va a tratar. Por ello, debe ser un momento, como su nombre lo indica, “motivador”, que incentive, que entusiasme, que “enganche”.

 

* Conocer la situación en la cual se encuentra cada miembro de la comunidad, para poder adecuar los contenidos del encuentro a los que participan.  Este momento nos ayudará a conocer:

1.      ¿Quién es cada uno de los que participan del encuentro?

2.      ¿Qué piensan? ¿qué idea tienen respecto del tema a tratar?

3.      ¿Qué sienten?

4.      ¿Qué les enseñaron?

5.      ¿Qué valores tienen? ¿Qué antivalores asumieron?

6.      ¿Cómo es la relación con sus hermanos?

7.      ¿Qué imagen de Dios tienen? ¿Qué relación tienen con Dios?

 

Para preparar este momento, se puede realizar:

    * alguna dinámica,

    * lectura de un cuento,

    * noticias del diario,

    * proyectar un video,

    * escuchar una canción,

    * leer un testimonio de algún misionero,

    * foto-imagen,

    * representación,

    * teatro de sombras,

    * etc,

...que ayude a los participantes a entrar en el tema. Existen muchos libros de dinámicas de grupo, cuentos con valores, etc.,  y páginas en internet que abundan en el tema, que pueden ayudar al animador a buscar la dinámica más adecuada para este momento. Las dinámicas más adecuadas para este momento son las llamadas dinámicas de presentación, de conocimiento y de animación.

 

Una vez presentado el elemento motivador, conviene abrir el diálogo a través de preguntas, ya sea en plenario, o en pequeños grupos (dependiendo del tamaño del grupo). El animador no debe sugerir sus ideas, ni tampoco partir desde sus valores sino buscar que los participantes expresen qué piensan, qué entienden, qué sienten, qué cosas aceptan o qué cosas les cuestan. Es importante escuchar y dejarlos que se expresen con sinceridad y naturalidad.

 

Aún cuando las opiniones y criterios que se expresen puedan ser polémicas, no debe censurarse a los miembros de la comunidad, sino tomarlos con naturalidad aceptando que esa es su realidad, su situación, su experiencia de vida, y es eso lo que deberemos iluminar con el Evangelio. También podrían tener un antivalor aprendido en su familia o bien asumido desde su ser libre, y podemos conocerlo a través de la experiencia de vida para poder transformarlo.

 

3.- Iluminación – Desarrollo del tema – “Y comenzando con la Ley y los Profetas, les explicó las Escrituras”

Una vez que se ha despertado el interés de los participantes, se ha presentado el tema, se ha conocido qué piensan y sienten los participantes al respecto, se puede pasar al segundo paso, que consiste en iluminar el tema planteado desde la Palabra de Dios y el magisterio de la Iglesia.

 

En este momento, se presentan los contenidos del encuentro, iluminados desde la Palabra de Dios que se ha elegido.

 

Para el desarrollo del tema también existen distintas dinámicas de grupo,  para no caer siempre en la mera exposición del tema por parte del animador. En este momento se pueden utilizar las llamadas dinámicas o técnicas grupales de estudio. Como ya se dijo anteriormente, existen libros con dinámicas de este tipo, que pueden ayudar para llevar adelante este momento.

 

Dependiendo de la dinámica elegida, podrá comenzarse este momento con la proclamación de la cita bíblica elegida, o la misma podrá ser proclamada durante el desarrollo de la misma, según el animador lo juzgue más conveniente. También podría utilizarse para la iluminación un texto del magisterio de la Iglesia, en vez de una cita bíblica.

 

La Palabra de Dios tiene poder por sí misma de llegar y cambiar el corazón, por eso, debemos tener sumo respeto de la Palabra y no cambiarla por nada, tampoco proclamarla suavizándola según nuestros criterios, o forzarla para que se adecue al tema del encuentro, sino dejar que sea Ella la que llegue con su luz al catequizando.

 

4.- Compromiso – Oración Final – “¡Quédate con nosotros!”  - “Contaron a los otros discípulos lo que había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús”

El contacto con la Palabra de Dios siempre nos cambia, siempre nos compromete.  Por ello es importante brindar un espacio para que los participantes asuman y manifiesten a qué lo compromete lo vivido durante el encuentro. En este momento, se busca que los participantes den respuesta al mensaje recibido: cambio personal, grupal y estructural. Debe ser una búsqueda personal o comunitaria de los aspectos que hay que cambiar o mejorar, se debe llegar a compromisos concretos a corto plazo.

 

Los compromisos, generalmente pueden darse en tres niveles:

  • Personal: Compromete personalmente y ayuda a ser responsables, y a crear y reforzar hábitos.

  • Ambiental o social: Se realiza en el ambiente donde cada uno se desenvuelve. Es un compromiso que lleva a la persona a a salir de sí mismo y abrirse en el medio en que vive. Este tipo de compromiso es muy importante en la formación misionera, dado que la misión no se lleva a cabo un día en el mes, ni es un sueño para el futuro, sino un cotidiano caminar hacia los otros, y que comienza por casa, en el entorno inmediato, donde se debe crecer como misioneros y dar testimonio.

  • Más allá de las fronteras: Busca la forma de ensanchar los corazones de los miembros del grupo, rompiendo todo tipo de fronteras. Es importante que los que se forman como misioneros entren en contacto con quienes viven más allá de sus fronteras, conocer nuevas realidades y personas; y comprometerse con ellas, sentir con ellas. Puede expresarse a través de las distintas formas de cooperación misionera tanto material como espiritual. 

 

c.- Algunas consideraciones metodológicas

La estructura propuesta para cada encuentro es, sobre todo, para los encuentros de tipo formativo. Para encuentros de otros tipos, existe más libertad en los pasos. Por ejemplo, en un encuentro de Espiritualidad Misionera se puede hacer una Lectio Divina, en cuyo caso los pasos serán los que esta técnica de oración establece, lo mismo si se hace un momento de adoración eucarística u otra forma de oración.

 

Sí es importante que en todo encuentro, la iluminación se haga desde la Palabra de Dios, ya sea tomada de la Sagrada Escritura, o del Magisterio de la Iglesia. Aún cuando el encuentro sea más del tipo de servicio misionero, o de esparcimiento, conviene comenzarlo y finalizarlo con un momento de oración y compartir la lectura de la Palabra de Dios.

 

Debe darse también la oportunidad de que los participantes del encuentro realicen un proceso que los ayude a que la Palabra de Dios, transforme sus vidas. Este proceso involucra tres momentos:

* "escuchar" la Palabra para comprender la misión, para dejarse interpelar por ella

* “aprender" la Palabra, que implica vivirla, hacerla propia, aplicarla a la propia vida, renovándola al estilo de Jesús: corazón, sentimientos, actitudes, opciones misioneras.

*anunciar” la Palabra, es decir, "ponerla en práctica haciendo discípulos para Jesús", enseñando lo que se ha aprendido de Él, a través del testimonio, el anuncio del Evangelio y los servicios misioneros.

 

 

Encuentros de formación para Grupos Misioneros que recién se inician

 

TRABAJO PRÁCTICO

Elegir un tema para preparar un encuentro para un Grupo Misionero, y:

1.- Determinar los Objetivos del encuentro y el estilo del mismo.

2.- Seleccionar la cita bíblica que se utilizará para iluminar el encuentro

3.- Prepara el encuentro (a grandes rasgos), determinando:

-          Ambientación

-          Oración de Inicio: en qué consistirá

-          Motivación: qué se utilizará como motivación y de qué manera.

-          Iluminación: qué contenidos se transmitirán y de qué manera se lo realizará

-          Oración Final – Compromiso: en qué consistirá